8.1.09


Cerraba mis noches con sus manos frías. Un roce era más que suficiente para un viaje astral. “La constelación de tus lunares...” susurraba, y sus dedos saltaban de estrella en estrella estremeciéndome.

Escuchar su respiración entrecortada, notar su aliento cubriendo mi cuello. Ver su boca entreabierta, o cuando se mordía el labio de placer, con sus ojos siempre fijos en los míos...

Me gustaba dormir acurrucada bajo sus costillas y notar su respiración, que me abrazase la cabeza... Y cuando se dormía le tapaba el ombligo para que ninguna bruja malvada le sorbiese el alma.

Ya no hay más él porque el tiempo se lo ha llevado, pero dejó huella en mí y eso es lo que verdaderamente importa. Espero que yo tampoco haya caído en el olvido.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sabes? yo tambien tengo la mania de contar lunares.

Me encantó!

Mer

cossete dijo...

Eso de morderse el labio ha de ser buena señal en ciertas situaciones, no?.. y más si de placer se habla.

Un saludo del Dr. Cossete.

Pablo Mariosa dijo...

Al menos ha quedado una huella mágica...

"Sus dedos saltaban de estrella en estrella estremeciéndome".

Son unos párrafos llenos de poesía. Disfruté mucho al leerlos.

Un beso,

Pablo

Yasmin Giménez dijo...

Tienes razón. Supongo que cometí un desliz cuando actualicé. Muchas gracias por hacer que me diese cuenta!

Un beso.

Eterna reflexion dijo...

tu recuerdo es la salvación de mi presente.