Lo he perdido,
el Norte, el Sur, el Este... pero aun conservo el Oeste.
Todo está sucio, la ciudad está corrupta, las miradas vacías, la gente anda sin rumbo, las puertas no son acceso a ninguna parte, las ventanas no tienen paisaje, la rayuela no tiene números y las piedras quedan entre las celdas. No hay horizonte, no hay principio, no hay fin.
Pero tus pestañas... es que tus pestañas siguen ahí, entrelazadas. Sigues durmiendo, ausente de todo eso, pero yo no te veo.
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